lunes, 29 de septiembre de 2008

Tablas vacìas

Se me abre el telón, telón de alma,
Telón doloroso,
triste personaje que vuela en espinas que punzan
Por carambola más punzante
Que el mismo dolor creado
Por algún creador, que pone a prueba
Mi aguante que rebota por mi ser,
Desbarata mi sentimiento,
Hace putrefacto mi mundo.

He tratado de dormir temprano,
Pero el recuerdo de tu mirada,
La falta de abrigo que sientes
hace levantarme de mi cama
Cama libre, cama ganada,
Para desembocar mi tristeza,
Esa tristeza que vomitas
diario disimulando un dolor
Dolor cabròn, mal parido,
Que no puedo sacártelo,
Para tragármelo entero.

Quisiera ser D-os, Diablo,
Gusano, mariposa, palo, hierro,
Dominar algunos secretos
Invadir tu alma,
Regar en tu vida alfombras
De girasoles, verdes caminos,
Nacer del cielo cataratas de risas,
Todo haría por ti, Hija de mi alma.

Partirìa mis huesos, quemaría mi espina dorsal,
Quitaría mis ojos, cambiaria mi lengua,
Por mirar una leve sonrisa atravesar tus ojos.

El abanico de mi cuarto, va destrozándome
Lanzando miles de brillantes descuartizados
A mi piel, la ventana no deja entrar los vientos,
Ni el sol quiere alumbrarme, no necesito nada,
Ni tiempo, ni vida, ni alcurnia, ni ropas nuevas,
Tampoco de los amores perdidos,
De los relojes que avanzan,
por no tener tus ojos alegres.

Mis sabanas me esperan mojadas,
Mis lagrimas estan templadas
Como cuerda de guitarra a punto
De quebrarse,
Ya casi no aguanto, me canso a diario,
No sè que decir, a quien maldecir,
A quien aborrecer,
La vida te manda pesos, pesos,
Cuando la espalda cansada de caminar
Se dobla formándose una curvatura
Nacido de caminos.

¿Qué, que, que pasa?

A quien debo ejecutar, la daga ardiente
Es para mí, trayectos ásperos son míos
Así siento, así me despido.

Miro un cuadro, cuadro de ojos de niña,
Cuando siempre caminabas a mi lado,
Corriendo. Jugando.

Cabrona vida, que le haces
A mi niña, toma mi alma que por negra
Te necesita, por hambrienta harás
Mejor trabajo, anda suéltala,
Que excavaré tu tumba en mi estomago,
Al dar la vuelta patear tu cara,
Hasta que sangres por tus ojos,
Así, así me dejas dormir.

Te escupo la cara,
Anda ven,
En guardia,
Bandolera cobarde.

Mi habitación
Sigue oscura.

1 comentarios:

Blogger Marina Centeno ha dicho...

Me agrada esa fuerza que emana de sus versos Poeta, aún en la sensación de dolor el poderío de su palabra traspasa, hiere, quema, mata y a la vez da vida.

Mi abrazo y saludo para Ud. Poeta.

Marina Centeno.

29 de septiembre de 2008, 18:07  

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