miércoles, 15 de octubre de 2008

No màs

Pensé, pensando,
Redundancia absoluta
Del insomnio.

Cai nuevamente,
En vértigo de madrugada.

Me ahorco,
Me declaro culpable.

¿Por salvar mi alma?

¡Que va!

No es justo.

Te chupas mi sangre,
Absorbes mi energía,
El cerebro trastornas,
Intercambiamos culpas.

Ven llena mi saco
De tus faltas
Las haré propia
así huyes
De mí.

¿Podré contentarte?

No queda nada,
Todo te llevaste.

¿Me darías unos centavos
Para el pasaje a casa?


Entonces caminaré.

1 comentarios:

Blogger Marina Centeno ha dicho...

Como bien señala el poema esas redundancias gramaticalmente son incorrectas (pense, pensando), pero, ¡qué bien se escucha en el fragmento! lleva cadencia, ritmo. Amartilla con palabras el insomnio y sus pesares. Y ahí está el autor, tembloroso, inseguro, sufrido, desenrollando una melancolía amatoria que no acaba...que no conoce final.... "ven llena mi saco de tus faltas las haré propia así huyes de mí"

Aún dentro del fango de la tristeza y el dolor, el autor fortalece el sarcasmo y la ironía: "¿me darías unos centavos para el pasaje a casa?" y el final, sentencioso, contundente, muy del estilo del autor: "entonces caminaré"

Genial.

Mi enhorabuena, saludos cordiales

15 de octubre de 2008, 12:01  

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