domingo, 7 de febrero de 2010

La vida

Es domingo.
Un domingo, es colgarse de la espalda,
es morir con un ojo abierto. Son muchas cosas
cuando las horas son historias sin pasado visible.
Quizás mis cuentos sean cuentos al contarlos sin recato,
al poner mi alma en manos ajenas.

Amanecí enfermo, el ojo izquierdo me duele, me arde.
Me frustra no verte bien en algún espejismo
que brilla en mi mente.

Mis gatos,oh mis gatos, los de caminar suave, mirada tenue, comparten mi silencio, las huidas, mis muertes.
Me miran, nos miramos.

Hoy es ayer.

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