lunes, 8 de junio de 2009

Carta al vacìo

¿Podràs dejarme ir en silencio?

Me decepciono, no lo puedo evitar,
no quiero seguir me cansè.

De manera sencilla lo digo,
no hay crucigramas
ni palabras rebuscadas,
no te doy la espalda
me doy de frente.

Gracias si acaso las tengo.

Armas tu vida a la manera que no sè.

Cuando toques a mi puerta estarè, pero ya no estoy,
no importa mucho, la vida sigue, tu sabes como vivirla;

claro como siempre, con las mismas ataduras, desamores,
pero en fin es la rutina del dolor. Me enseñaste a mirarte desde afuera,
soy culpable de expresar lo sentido.

Basta compañera; realmente nunca lo fuiste, no puedo seguir en ese camino, lo siento por mì, por tì no lo sè, aguantè ( aguanto) en silencio
una maya, algo que no existe.

Para cuando leas esta carta estarè lejos de tì, Samuel se ha ido, lo dejaste ir con el polvo.

Por favor lee mi ojos.

Me retiro, ya sabes que debes dejarme ir, no seas injusta no puedo màs,
si te extrañarè, pero no serà mucho, solo algunas horas tenìas libre para los dos, pero esta bien, el viento sopla un velero se aleja.

Busca la paz que necesitas, adentro muy adentro de tì.

Ahora son casi las dos de la mañana, mi hora, hora silenciosa.

Adiòs tratarè de dormir, quizàs sueñe contigo, soñar, soñar, soñar.

Silba el viento.

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