viernes, 15 de agosto de 2008

Carta de Amor

Claro, sí claro que hay caminos, sentimientos alegres.

Hoy es de día y llueve.

Oigo los buses como siempre:
pitando,
frenando,
alborotando.

Usualmente

escribo de madrugada con la soledad,
con el silencio,
con mis ansiedades despiertas.

Ahora está entrando la tarde. Deseo tanto,

abrir paso a una ilusión, a un beso que recuerdo, un aroma que traspasa,
gira,
se queda y me marca,
sigue girando, quedando.

Quiero cantar, silbar, o quizás bailar, mover mis manos, abanicar el viento, besarlo, tenerlo.

Ayer me dijiste; tus ojos brillan, te contesté, tu los alumbras.
Es cierto, estan alumbrados, ahora lo estan.
Quizás mañana estè ciego, pero ahora no, me siento alumbrado miro todo brillante, aunque sea opaco lo que mire.

Si. Esta es una carta, mi carta, carta gozadora, carta blanda que siente, que esta contenta. Para ti mi querida niña.

Hoy quisiera verte, quedarme en silencio, aspirar la esencia de un amor naciente, naciente mi ilusión, naciente de mi necesidad de amar, de ser amado.

No salen metáforas, no hay estrechos pasadizos, ni tristeza alguna, sin depresiones.

Canto a la vida.

Mi querida, mi amor, mi dulzura, tierna mia, asi con simples palabras, puedo decirte tanta cosas, como hacerte feliz, como hacer nacer un girasol entre tus manos, abrir un camino de rosas para ti, o simplemente besar tu mejilla sin decirte adiós.

Eres el “si” y tengo el derecho de ser feliz, de contemplar el cielo, mirar estrellas fugaces, ver ríos nacientes de nuevas montañas descubiertas por los dos.

Sí, es verdad, a esta hora generalmente no escribo. Mejor dicho no escribo, pero me siento bien, mirando cometas en el cielo, cometas inventadas,
cometas visibles que solo mi sentimiento puede mirar.

Si mi cielo, así es. Tan sólo quería comunicarte lo que siento.


Cuidate, no te vayas a mojar.

Besos,


Samuel

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