martes, 28 de julio de 2009

Samuel

El día corre , el sol alumbra sin descanso, yo me duermo ,necio calienta mis piernas, me da calor y me empuja de la cama, le reniego, lo escupo con un balde de agua fría para enojarlo, y que su rojo me deje tranquilo.

Dicen que escribo sin poder arañar un cristal.

Que a veces voy de pueblo en pueblo pidiendo limosna para pagar mis clases de canto, para poder cantarle a los dioses que miran despitados el proceder su hijo, creado para grandes monumentos, sin tener en cuenta que un toque de sentimiento, me convertiría en humano, bajando el alma a su mínima expresión de la carne, que es el amor.

Así voy arrastrando mi cuerpo sin medida para un traje perfecto.

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