miércoles, 19 de agosto de 2009

Sin piedad mataste lo que no naciò, ¿naciò?

Tengo grito autorizado en mi garganta,
la parsimonia frustrada impulsò un dolor cáustico,
mi piel no està en el cansancio,

quiero dibujar tu cara
pero, no sale la tuya,
sè que es la tuya, pero no eres tù,

pongo mis labios en los tuyos,
pero tampoco son de tì,
eres tu lo sè,
pero no lo eres,
son de ella, aquella ella,
que fundiò sus liquidos
en mi cuerpo,
son de ella
que con sus labios
no insinuo amarme,
me amò, la amè,

un soplo atemorizado
prefiriò;
entierro sin testigos,

el unico testigo
fue; el amor para el amor,
enterrado sin abortar luz intermitente.

No quiero nombrar tu nombre
tu lapida impide esculpir los orgamos que despiadadamente
exprimiò algun sueño en primavera.

Ya sabes mi nombre.

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