martes, 4 de marzo de 2008

Escrito 1

Mi cascabel se partió sin mitad.


El fuego batió piel fría
entre servilletas blancas
adornando labios sedientos,
el cadáver sin olor
el tiempo juzgado.

Fue de mañana cortado con letras.
Fue de mañana soñando
lo olvidado,
enterrando una espina
en forma de pétalo
tejiendo un corazón
que sin maltrato
ha muerto.

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