sábado, 22 de mayo de 2010

La cara contra un crucigrama

Deja tocar tus uñas que caen,
también los cabellos que giran
con los remolinos cuando se desprenden
de tu cabellera puesta,
sostener tu piel cuando se vuelve flácida
con los tiempos que carcomen el polvo,

agarro tu mano
con la reverencia de caminos recorridos,
cuando veamos que partimos
de una magia, a una eternidad
sin colgar de plantaciones irregulares
ni tempestades anunciadas.

Amor de ojos cerrados.

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